20 marzo 2011

Biografía Esencial

Siempre me ha parecido curioso que la biografía de muchos personajes famosos se simplificara así:
1955 - Nace el 24 de febrero. Es adoptado por Paul y Clara Jobs.
1972 - Empieza los estudios universitarios en el Reed College. Abandona después del primer semestre, aunque sigue atendiendo algunas clases durante un año y medio.  (…)
Sin embargo, no puedo evitar dejarme llevar por la levedad de una simple línea – logro, y así, releo con facilidad las 10 ó 15 líneas del artista o famoso y creo saber un poquito más sobre éste…Pero esto es demasiado sencillo, ¿no os parece?
En este momento de mi vida, en el que reflexiono sobre el pa’lante o pa’trás, ahora que acabo de cumplir un número cuadrado que no redondo, he tratado de escribir 10 líneas de autobiografía, pero como no soy ni famosa ni tengo logros espectaculares, he preferido inventarme algo relativamente distinto. Así, me he concentrado unos minutos y tirando del hilo, he recordado unas cuantos momentos inolvidables de mi vida, los que supongo que acabaré contando en mi camita de anciana cuando ya no atine más que a los asuntos esenciales….
1971 - Nazco a unos cincuenta metros del mar, y el aire salado envuelve la estancia al abrir un momento las ventanas de la habitación. Casi es la hora de comer, pero la familia parece haberse olvidado….todos guardan la respiración. ¡Es una niña!
1976 - El chupete está medio escondido a un lado de la mesa, porque no quiero relegarlo del todo, aunque ya me avergüenza un poco. Hoy vuelve a tocar verdura y los niños perdemos la sonrisa al ver el plato. De repente, las patatas hervidas se convierten, por el arte de magia del tenedor de mi abuela, en carreteras sinuosas de curvas o en campos cuadriculados sobre los que escribir las iniciales de mi nombre… ¡La creatividad en la mesa siempre fue imprescindible!
1980 - Vuelve a llegar la navidad a casa. El 24 nos juntamos con todos los primos para cantar a oscuras, golpear con palos unos viejos esquís atados con cuerdas e implorar a gritos que “cagui el tió si no et dono un cop de bastó”. Y tras ese ritual, del techo llueven caramelos de colores, chocolates y golosinas que luego se repartirán equitativamente. Y al mediodía siguiente, una mesa enorme, blanca y bordada con motivos navideños, trabajo en equipo de mis padres en el inicio de su convivencia, nos reúne a toda la familia en armonía, algo que el desgaste del tiempo borró con los años para siempre y los convirtió en un recuerdo único.
1982 - Llega ella a nuestro hogar, un precioso ovillo marrón canela que se convertirá en nuestra hermana adoptiva y será motivo de juegos y risas y parte de nuestras vidas. La receta para su bienvenida es sencilla: arroz hervido con trocitos de pechuga, pero ella es una princesa y después de olfatear el manjar, lo rehúsa con desdén.
1986 - Hoy es mi primera cita en serio, y no sé qué ponerme. Nos pedimos de cenar un sándwich a las ocho de la tarde en el bar de un centro deportivo. El ambiente huele a verano cerca del mar. “¡Prueba la especialidad de la casa!”. Delante de mí, un enorme rascacielos con base de lechuga untada en mayonesa, ladrillos de tomate bien rojo con cemento de bacón y coronado en el techo un hermoso huevo frito…”No tengo hambre…”.Estoy nerviosa, no quiero destrozar el edificio y mancharme los labios con sus ojos delante.
1994 - Acabo de llegar a casa, por fin he conseguido mi primer trabajo después de la universidad. Estoy pletórica. Como siempre, lo primero que hago es ir a ver a mis abuelos, y traspaso el patio y abro la puerta que rechina y me cuelo en la cocina naranja y blanca donde mi abuelo me enseña como pelar correctamente el apio para la ensalada. Es la última vez que lo veo con vida y el recuerdo del apio en sus manos morenas y fuertes surcadas de venas queda atado para siempre.
2000 - El trabajo y el estrés no me dejan venir a casa de mis padres demasiado a menudo. Pero cuando lo hago, ya en el centro de la mesa tengo una ensalada preparada especialmente por mi padre. Sabe que me gusta tanto que compra por la mañana todos los ingredientes posibles: las hojas centrales de la lechuga, los mejores tomates, el apio y las zanahorias cortadas bien pequeñitos, atún y anchoas, si hay, unas cuantas olivas rellenas y finalmente el rojo rubí de los rábanos… ¡después de esto ya no tendré más hambre!
2005 – A un lado el océano inmenso y en el resto del horizonte, solo arena con tonalidades doradas, rosadas y azules a medida que pasan los minutos. Una mesa pleglable, dos sillas, una copita de vino blanco, hortalizas y huevos comprados en la medina de un pueblo perdido de Africa listos para degustar. Momentos mágicos de vacaciones singulares.
2008 - Cenas con pizzas y mojito o mejor con mojitos y pizza, aderezados con conversación sobre el trabajo, el repaso a los últimos acontecimientos de los amigos, la planificación de próximos eventos, el sueño de ideales aventuras, sobre todo después de repetir: ”¡otro mojito!”  
2011 - Comida en el bar del pueblo grande o ciudad pequeña en soledad, simplemente acompañada de mis teléfonos móviles, dejando pasar los minutos para no volver tan rápido al despacho y a los problemas por resolver…y de repente, ante un trinxat de la Cerdanya colocado ante mis ojos, me descubro jugando con el tenedor y ,de repente, aparece una carretera por arte de magia que me transporta de nuevo a mi biográfía más esencial: mi infancia, mis recuerdos...una vida sencilla repleta de sueños y amigos. De amor, siempre.





12 marzo 2011

Darrera una gran dona...

Avui és un d’aquells dies en que m’he aixecat nerviosa, intranquil.la, sense causa aparent. De sobte me n’he adonat del perquè i és que avui és el teu compleanys i jo encara no tinc el teu regal.
Ni t’ho imagines que tindràs aquest escrit ni que avui serà el teu dia: ara deus estar esquiant amb tota la familia, aliè al que t’espera: probablement a les muntanyes estarà brillant un sol que aquí avui se'ns ha perdut aigualit de tanta pluja.
Tu encara no ho saps, però aquesta nit tindràs una festa sorpresa per celebrar els quaranta anys.
Els teus amics s’amagaran en silenci darrera les cortines d’un hotel aprop de casa teva i quan arribis del bracet de la teva dona per celebrar el teu aniversari amb espelmes i un xic d’intimitat, de la foscor aniran sortint els caparrons dels uns i dels altres i tu, sorprés i atabalat, no atinaràs a veure’ls a tots…et passaràs la següent mitja hora per reconéixe’ls a tots, per abraçar els que fa més temps que no veus, per agrair-los a tots i cadascún que hagin vingut fins aquí per a compartir aquest moment. Mentres tant, la Lara t’observarà  d’aprop amb la mirada feliç com un follet del bosc que ha finalitzat la seva entremaliadura.

Jo crec que anirà així, però en realitat és com a mi m'agradaria que fos. A més, tot això succeirà aquesta nit i de fet jo no et conec tant com per acertar la teva reacció. Aquest és potser el preu de ser la parella d’una gran dona, acceptar que els demés et vegin com si estiguessis un passet al darrera seu, escollint donar-li tot el protagonisme a ella.
Per això jo avui et vull dedicar aquestes paraules a tu, perquè te les mereixes, per agrair-te que haguem compartir durants tants anys bons moments entre els amics de tota la vida, perquè ens agrada com ets, perquè t’estimem, en definitiva.
Per mi ets el grandullón del grup, un home íntegre i sincer. Ets la torre del bàsquet i l'expert dels molins de vent, un amic que li agrada el bon menjar i aprecia la nostra companyia. Ets de les persones que sempre ens alegrem de veure.
Per mi ets el complement de la Lara, el que la recolza cada cop que no sap qué decidir, (qué deu ser tan sovint!), el que la mima quan necessita sentir-se segura, el que la segueix en els seus projectes, deixant-li escollir el destí de vacances o inclús acceptant el tipus d’activitat que fareu el proper diumenge.
Per mi ets el pare ideal, entregat, atent a cada moviment dels petits que ja no ho són tant, el que després de massa estona fent gresca, els diu que ja prou amb un gest subtil però ferm, que ells reconeixen perfectament.
Per mi ets l’amic de poques paraules però de gran naturalitat, el que sempre hi és, el que no tens cap dubte que si el necessites, allà hi serà.
Però tot això jo mai t’ho he dit, i no per no haver tingut el temps, potser sí l’oportunitat, probablement perquè ser el company d’una gran dona té un preu i és aquest.
Però avui el preu s’ha convertit en un premi o per això allà estarem per donar-te una forta abraçada.

Felicitats Ignasi.

05 marzo 2011

I like

Me ha tocado o quizás tengo la suerte de vivir en una época en el que las noticias, sean del calibre que sean,  se extienden como una mancha de aceite a través de un mar virtual, en un momento en el que en lugar de mirar hacia lo que nos ofrece el día, nos dejamos los ojos en una pequeña pantalla y, para matar el tiempo, nos asomamos al balcón de internet para ver cómo dicen que viven los demás.
Desde aquí no se nos oye la voz, lo único que alerta a los amigos de nuestra presencia es que seleccionamos un “me gusta” o escribimos un comentario de dos líneas. Suena a poco, pero en el reinado de la inmediatez esto es un mínimo y un máximo para muchos de nosotros. Quizás sea conformarse o quizás sea un regalo, depende...
Durante toda mi vida, he procurado “gustar” a los demás, escuchándoles, adaptándome a ellos, interesándome por lo que les preocupaba. Mientras lo intentaba, trataba de ocultar lo que consideraba más mediocre en mí, lo que no coincidía con ellos o lo que podría ser una considerado una debilidad…  ¿Cómo deben construirse las amistades ahora que todo parece tan…superficial?
Es curioso, ahora que definitivamente ya no pretendo gustar a los demás, me paso el día diciendo “me gusta” en la red. Así que creo que ha llegado el momento de enumerar lo que de verdad a mí me gusta. A los que he ido engañando durante tantos años, mis más sinceras disculpas.
Me gusta leer una buena novela a la sombra del verano, de aquellas que te transportan, que disfrutas intensamente, pero muchas veces dejo sin terminar aquellas obras que no entiendo y reconozco que durante los días de trabajo, soy incapaz de abrir una sola página.
Me gustan las  carreteras estrechas, llenas de curvas, a cuya derecha se respira el mar y hacia el otro se pierde la montaña, conduciendo sin prisa mientras tarareo la música que suena, y curiosamente no he sido ni seré una buena conductora: aborrezco la tensión y la obligación de llegar a algún sitio a una hora.
Me gustan los paisajes serenos y solitarios, el campo verde y las pequeñas flores amarillas que nacen en primavera, pero no sé por qué mis escritos están repletos de personas, de miradas tristes, de voces de niños. Mis historias huelen a barrio industrial con el repiqueteo de la vida latiendo en sus calles.
Me gusta ver a los jóvenes de melena al viento saltando con sus monopatines, les envidio sus pantalones bajos y su despreocupación, pero me emociona la imagen de un abuelo con su nieto mirando con atención las obras que cambian la cuidad.
Me gustan los viajes exóticos, fotografiar paraísos perdidos, averiguar su historia, adentrarme en sus mercados y percibir su esencia, y sin embargo me muero por volver a casa, aspirar el olor a asfalto y comer mi plato favorito.
Me gusta estar con la gente que me quiere, pasar las horas divagando entre temas, remover de nuevo los buenos momentos, pero muchas veces los siento lejos y ni siquiera soy capaz de marcar su número de teléfono.
Cuando ocurre, me conecto a la pequeña pantalla en la que me dejo los ojos, me asomo al balcón para ver cómo cuentan su vida y selecciono un “me gusta” o les escribo un breve comentario que dice:         
“¿cuándo nos vemos?”.

27 febrero 2011

Super 8

Debe ser la cinta de vídeo más antigua de la historia a juzgar por los colores descafeinados de la grabación. Para ser sincera, ni siquiera es vídeo sino un sistema anterior que se llamaba super 8.
Se cierran las luces, se hace el silencio y de repente empieza de nuevo aquel día…el día para el que tan a conciencia me había preparado.

Mi abuela se presentó en casa antes de hora, hecho que no le costó demasiado, pues llegaba desde  su casa solamente cruzando el patio pintado de blanco con unas cuantas macetas y un par de árboles maltrechos en el que jugábamos siempre. Oí  el ruido del muelle de su puerta al cerrarse e inmediatamente la tuve en mi habitación para comprobar qué guapa estaba, lo bien que me sentaba el vestidito que juntas habíamos escogido hacía ya unas cuantas tardes. Mi hermano pequeño no se enteraba de nada, pero por si acaso, ahí también estaba …
Encima de mi cama esparcidos estaban todos aquellos objetos, la mitad de los cuales servían más bien para poco, pero que todos ellos en conjunto tenían ese tono blanco beig como el día mismo. Mi padre, de lejos, nos gritaba: ¡vamos a llegar tarde, espavilad!
En la cinta me veo salir del portal de casa, muy seria…saludo vergonzosa a la cámara, continúo andando, doy un par de saltitos…Detrás, mi madre con mi hermano, mis abuelos también, arreglados para lo acasión.
No sé porqué precisamente la cámara no grabó el momento cumbre, aquel instante que debía convertirse en un después. Los momentos contuvieron payasos, marionetas, canciones, brindis de los mayores, reparto de postales, juegos, familia, vecinos y amigos pero se olvidaron de aquel gesto sutil y profundo: mi cara de decepción al comprobar que al tomar la ostia consagrada por Dios, nada ocurría. Mi mente no se llenaba de paz, mi cuerpo no se elevaba del suelo. Tanto nos habían contado en el cole y tan bien nos habían preparado para aquel día crucial, que al producirse ningun efecto percibible, aquel momento se convirtió para el futuro en mi primera gran decepción mediática.
Suerte que el super 8 ha guardado todo el resto para poder rememorarlo siempre y sonreir.

19 febrero 2011

Viajes con tinta

Hace unos años, paseando por Sitges, vi un mensaje escrito en una galería de pintura que se me quedó grabado: “el arte empieza cuando vivir no basta para vivir la vida”. Supongo que fue porque aquel mensaje respondía a la eterna pregunta que yo siempre me había hecho: ¿qué sería de la vida sin emoción, sin desequilibrio, sin dudas, sin las apasionantes curvas?
Desde muy pequeña, me he debatido entre la necesidad de formar parte de un grupo y las ganas de ser diferente: a los siete años, andaba diciendo a mis padres que yo era un ángel, pero para que nadie lo notara, cuando me caía al suelo y me hacía daño, de mis rasguños salía sangre. En los veranos, con los críos, jugábamos a atrevernos a esto o aquello, y yo recuerdo agarrar un puñado de ortigas, apretarlas en mi puño unos segundos aguantando la respiración, y decirles :a mi no me pican.

Sentirme parte del grupo fue la típica obsesión de adolescente, por aquel entonces solo quería parecerme a ellas, vestir como ellas, hablar como ellas y confundirme con ellas, pero al llegar a casa, rebuscaba en el cajón mi diario, ponía música y entonces observaba el mundo desde mi perspectiva, y me inventaba poesías y me sentía absolutamente libre. Sin embargo, también me sentía sola, y eso me entristecía, incluso me asustaba. Mis padres, como para la mayoría de mi edad, eran seres lejanos y fríos y no me entendían.
Escribir se convirtió desde entonces en el sitio plácido donde sentirme segura, y tengo que darle las gracias pues me ha salvado de muchos naufragios: a una hoja de papel me agarré el día de la muerte súbita de una de las personas más importantes para mí, mi abuelo, mientras gente mala irrumpía en mi casa hablando de repartos y de dinero, en un lenguaje extraño y nuevo, pero también muchas veces la escritura me ha permitido expresar exactamente aquello que me sucedía: recuerdo estar con compañeros de trabajo en un restaurante  y recibir una notícia inesperada y quedarme en shock: ellos aún recuerdan mi cara, decirles, no quiero hablar, y garabatear en una libreta pequeña durante largos minutos. Pero gracias también a las palabras, pequeños sucesos se han convertido en cuentos, en historias, que hasta yo misma me he creído, y que he podido compartir con otros.
Papel y pluma, o si no lápiz y servilletas de colores o aquellos rectángulos que evitan los caros manteles en muchos bares, pero también listas de supermercados o postales encontradas…siempre que  necesité un refugio o transmitir una emoción y no había nadie por allí, ahí estaba la bendita página en blanco para ser usada…
Cuando la realidad no bastaba, solo necesitaba mirar hacia arriba, o fijarme en un detalle y escaparme volando para inventarme una historia.
Con el tiempo, he aprendido que el arte es importante, y sin él, la vida no es suficiente para un artista, pero que confundir el arte con la excusa perfecta para esfumarse es también un camino peligroso. Un día tuve que escoger si marcharme a la luna o quedarme a vivir la vida, que aún con sinsabores, es absolutamente maravillosa. Decidí el suelo y por ahora, soy dueña de una goma elástica, como aquella con la que saltan los niños en las ferias, para salir de vez en cuando a volar.
Viajo y vuelvo, sencillamente, a través de las palabras, dejándolas ser…
¡Fácil, divertido ...y  gratis...!

12 febrero 2011

Encants Vells

La primera vez que fui allí era solo una niña. Debía de tener unos cinco años y me llevaron mis padres uno de esos domingos preciosos, calurosos, poco antes del día de la Palma, un día especial para mí porque era costumbre que todos los niños estrenasen entonces el vestido de primavera. Lo recuerdo muy bien porque mi madre, que no atendía a modas ni a estaciones, quiso adelantarse y me vistió con un vestido beig no sin antes asegurarse que no pasase frío obligándome a ponerme un jersey de cuello alto fino debajo de la ropa de manga corta.
Aquel día íbamos los cuatro de aventura a la ciudad, y el destino no era ni el parque de atracciones ni el rompeolas, sino subirnos por primera vez a la velocidad del metro y bajar en los Encants de Glories.
Recuerdo que me pareció un lugar inmenso, abigarrado, lleno de gente. Desde el principio le di la mano a mi padre, porque así podía mirar atentamente todo aquel espectáculo sin temor a perderme. La plaza estaba llena de puestecillos con toldos de lona. Estaban muy pegados los unos con otros pero cada uno contenía regalos esparcidos para mi vista: centenares de sellos en cuadernos de plástico, monedas antiguas como las que guardaba mi padre en la mesita de noche y más allá persianas que se abrían para contemplar colecciones de muebles, sillas y lámparas. En medio del caos había una zona donde nos parábamos los niños para admirar muñecas y juguetes. Justo ahí estaban los puestos de churros y también los vendedores de golosinas y de globos de colores.  
Todo aquello tan emocionante se amontonaba en una gran plaza descubierta de la que salían callejuelas estrechas que escondían nuevas sorpresas. Era increible que hubiera surgido un lugar así un día de domingo cualquiera.
No volví a redescubrir aquel lugar encantado hasta muchos años después. Aquella vez la razón no fue ir a buscar un entretenimiento para los niños en domingo, ya que por aquel entonces yo era una adolescente y prefería ir de tiendas con mis amigas y hablar con ellas de nuestras cosas que nadie más sabía.
Una de ellas, la más moderna, la más atrevida y la que en el fondo todas envidiábamos, me propuso acercarnos a los Encantes, porque alguien le había dicho que allí vendían ropa de segunda mano distinta a cualquier otra. Llegamos allí en metro también, pero entonces ya no percibí las altas velocidades de aquel tren subterráneo como la primera vez. Ni siquiera recuerdo ver algo más que ropa: había montañas de prendas, y estas olían a piel o a naftalina y a humedad. Algunas de ellas contenían aún aquel hálito de vida de las personas que un día las usaron. Seguro que en sus bolsillos quedaban aún restos de los protagonistas que un día las lucieron: quizás artistas, famosas, señoras con abrigos largos de piel de zorro altivas y mudas. Sin embargo, ahora estas piezas estaban abandonadas, enterradas entre pantalones, camisas o vestidos de fiesta con lentejuelas olvidadas. Aquella plaza me pareció aquel dia una especie de cementerio para la memoria: cuadros mal vendidos, sillones desvencijados y una vida maltrecha. Me largué de allí sin comprar nada mientras mi amiga se llevaba en una bolsa una cazadora de piel marrón.
Hoy la casualidad me ha llevado hasta allí, veinte años más tarde. Hoy sin embargo, la bicicleta, como otro turista más, ha sido mi medio de transporte. He bajado de nuevo las escaleras de la plaza y he descubierto un mundo nuevo, distinto y por un momento he viajado hasta las medinas marroquíes pero sin especias ni colores y he reconocido el bullicio de las zonas comerciales de las ciudades de Nepal…No me ha parecido ver a padres como al mío, ni adolescentes quinceañeras buscando un complemento a su atuendo, pero sí que he visto figuras similares pero de pueblos distintos, de razas y culturas diversas: africanos, paquistaníes, indios, sudamericanos…
Todos ellos han encontrado en ese espacio el tipo de comercio que pueden pagar, y de nuevo, la plaza hierve con el mismo espectáculo pero adaptado a los nuevos destinatarios: vendedores gritan para atraer a las señoras, los chicos se llevan atados los cartones en sus bicicletas  y terceras generaciones de mandos a distancia, muebles viejos, cuadros, juguetes y cajas de zapatos yacen sobre sábanas sobre el asfalto…
He subido las escaleras de la plaza y he regresado a la Barcelona que conozco. Un mismo sitio y sin embargo, con tres visiones distintas a través de los años. Increible, ¿no?
Me alegro que los espacios nunca mueran, que evolucionen y que se adapten a la gente, espero que en su devenir se crucen nuevas miradas para este lugar poliédrico: els Encants de Glories.  

06 febrero 2011

El primer beso

El lunes por la mañana, durante  mi trayecto en coche desde casa hacia las montañas donde ahora trabajo, ocurrió algo que alteró mi rutina entre radiofónica y de reflexión ante el día que me esperaba.
Justo después de la canción, en el programa matinal, el locutor  dijo: “...y nuestra pregunta de hoy es la siguiente: ¿os acordáis de vuestro primer beso?, ¿cómo fué? …Contadnos vuestra experiencia en nuestro muro de facebook y participaréis...”
Fueron esas palabras mágicas las que me catapultaron en unos segundos hacia un mundo que tenía olvidado, hacia los veranos de pantalón corto y camiseta de tirantes, el pelo sempre mojado, el día entero jugando en la piscina, dejándome llegar hasta las noches con un cielo de millones de estrellas y una atmósfera limpia y fresca. Un momento tan perdido, tan personal y pequeño, pero sin embargo, tan poderoso...
Un verano en la Cerdaña, como cada año y una tarde de cine de pueblo, una bolsa llena de chucherías de colores compradas en el bar de sillas incómodas con olor a viejo, una película de acción imposible de entender para una niña de once años, y el desafío de unir dos extremos de regaliz blandita de color rojo en un beso furtivo.
Justo al final de la película, como si lo tuvieses estudiado, como si hubieras esperado ese justo momento antes de que abrieran las luces para atreverte a pedirlo. Y durante todo el tiempo en que lo meditabas, tu mano sobre la mía, y yo una hora y media aguantando la respiración. Ni siquiera moverme, ni siquiera mirarte, ¿cómo aguantar tu mirada de color verde y tu cara de niño sin sonrojarme? Sí, ya sé que no te gustaba oirlo, pero así era, a pesar que tuvieras 3 años más que yo, a pesar que fueras de la gran ciudad y yo de un pueblo industrial que solo conocías de oidas, eras tan ingenuo como yo. Me dijiste mañana me marcho, se terminan mis vacaciones, no vayas a olvidarme, y a mí si me mezclaba una suerte de pena y alivio que convivivían en una verbena de música y color. Durante la película me hiciste repetir contigo el teléfono de tus padres, que nos queda un año para volvernos a ver, pero nunca lo llegué a marcar. Sin embargo, aún hoy después de más de veinte años, podría volverlo a decir sin equivocarme.

Hay vivencias que son increiblemente borrosas y otras que son tan vívidas que tienen olores y texturas de luz. Recuerdo aquel tímido beso, es verdad, pero lo que más me conmueve es sobre todo esa mano cálida, distinta a cualquier otra, cargada de la intensidad e inocencia de un niño.Hay instantes que deben ser únicos para ser mágicos.
Volviste al año siguiente como prometiste, y continuaste ofreciéndome tu mano escondida bajo aquella mesa hecha de medios troncos barnizados mientras jugábamos con nuestro grupo de amigos, o cuando nos íbamos por la noche con la pandilla a escuchar música en aquel coche abandonado que era nuestro sítio secreto o cuando nos aventurábamos con la luna entre grillos y  voces juveniles hasta el cementerio del pueblo de al lado. Una de aquellas noches sentenciaste, orgulloso: “nunca me olvidarás… a pesar de que pasen los años…”. Ya entonces yo era muy orgullosa y me reí de ti: ” ¡qué creido eres...!”
Debo reconocer con nostalgia que tenías razón. Y de verdad me alegro que sea así…
Acabo de llegar a mi destino. En diez minutos estaré trabajando. Espero que la vida te haya tratado bien…
¿qué hago hablando con nadie?...
Deben de haber sido las palabras mágicas…

29 enero 2011

El meu petit secret

El dijous vaig anar a sopar amb les antigues companyes de feina. Feia uns mesos que no les veia i retrobar-les em va fer sentir fantàsticament bé.
Assegudes al meu davant, hi havia set dones amb una història damunt les espatlles i un futur incert al seu davant, però encara que no ho sàpiguen, totes elles són unes afortunades.
Fa aproximadament un any i mig, l’empresa, una d’aquelles enormes companyies a les quals se les considera eternes, va decidir vendre una part del seu negoci, un parell de branquetes d’un gran arbre, però per centenars de persones, allò va suposar un trencament després de llargs anys de continuïtat.
Des del dia de l’anunci de la venda, i durant molts mesos, es va produir una lenta agonia per als treballadors: noves informacions emplenaven la zona del cafè pel matí i contradictòries notícies tancaven les converses davant dels ascensors de sortida.
En la nostra divisió ens vam fer forts davant la noticia, i durant molt de temps vam dir la nostra, però al final, tots, sense excepció, vam haver d' acceptar que allò tindria una data de caducitat. I va arribar el dia en que, en despertar-nos, ens va tocar fer-nos la mateixa pregunta: i després, què?
Vam gaudir sense adonar-nos de tot aquell temps per reflexionar sobre aquella maleïda pregunta : què faré l'any vinent? I si pogués escollir, què faria? M’he passat la meitat de la meva vida treballant sense aixecar el cap i ara, per força, haig de mirar endavant...
El dijous vaig retrobar-me amb set dones diverses, valentes i importants per mi. Feia temps que no les veia, perquè jo vaig decidir-me abans. Sóc una dona d’acció i vaig fer el que millor sabia: lluitar amb tota l’ànima i cadascun dels músculs del cos. 
Elles estan encara entre l’espera i la decisió, i no sé cóm convèncer-les que són afortunades, perquè per primer cop, tenen la possibilitat d’escollir cóm voldran viure la propera meitat de les seves vides.
Amb la meva imaginació he inventat una primavera per cadascuna, però de segur que la vida, que és capritxosa, els oferirà una aventura encara més inspiradora.
La Isabel necessita concentrar-se en ella i finalmente decidirà posar-se a estudiar. S'adonarà per fi que té una capacitat de lideratge que desconeix. Quan ho vegi clar, donarà el salt que necessita i triomfarà personalment.
La Montse reprendrà la seva antiga vocació de metge, però tants anys a la multinacional farà que aviat trobi a faltar cremar adrenalina, i acabarà dirigint l' hospital amb empenta i passió.
La Clàudia és una dona amb moltes inquietuds, d’esperit jove i amb una capacitat d’il·lusionar-se innata. Aviat trobarà una companya amb la que s’entendrà molt bé i juntes muntaran un negoci artesanal al barri que farà feliços a petits i grans…
La Betty seguirà amb la seva carrera professional, però s’adonarà de que no necessita seguir demostrant que és capaç de fer-ho tot tan bé i s’ho prendrà amb més calma. Serà una dona centrada i sana que ajudarà a moltes altres a trobar el seu equilibri.
La Roser fa temps que ha descobert el seu camí però ho porta mig en secret, perquè necessita sentir-se del tot segura. Començarà una nova aventura com a naturòpata i els seus futurs clients apreciaran la seva saviesa i entrega.
La Clara aviat trobarà un home que la farà créixer com a persona i com a professional. Serà una guru de les tendències i les millors empreses se la rifaran per obtenir els seus consells. I ella estarà encantadíssima, clar!
L’ Olivia serà a qui li costarà més desfer-se del tipus de vida que tant li ha costat construïr, però un dia s’aixecarà pel matí i ho veurà clar. S’instal·larà prop del mar i començarà a investigar sobre aquells temes que des de sempre li han interessat. Els seus llibres es publicaran en molts idiomes i ella no es cansarà mai de signar-los amb dedicatòria.

Però tot això, elles encara no ho saben. Es el meu petit secret. Només em queda esperar perquè el temps faci de les seves i ens tornem a retrobar.
I serà encara més fantàstic que el dijous passat.

22 enero 2011

Pequeño milagro de otoño

Cada sábado en las afueras de una gran ciudad ocurre un pequeño milagro.
La noche antes, un anciano prepara a conciencia la ropa para el día siguiente, la misma de cada sábado, porque quizás así podrán reconocerlo antes y quedarse tranquilas pues vuelve a estar allí para pasar con ellas la soleada mañana. Esta vez no olvidará la bufanda de lana, porque está empezando a refrescar y no quiere volver a pasar aquel maldito catarro del año pasado que le retuvo en la cama durante dos tristes sábados. Llegó a asustarse, pero ya pasó.
La noche antes, un ambiente especial se percibe en el aire de la colina justo a las afueras de la ciudad. Desde ahí, las luces blancas de los edificios se confunden unas con otras y las calles se transforman en una fina hilera de brillantes amarillos. La ciudad se extiende como una sábana centelleante y en el borde, solo se ve la oscuridad del mar.
Y a esa hora, todos los habitantes de la casa de piedra se anticipan para la alegría del sábado.

Son las díez de la mañana, y el anciano se despide de las enfermeras y en soledad, inicia su ritual semanal. Con pasitos lentos y la espalda encorvada subirá hasta la colina. Hoy no necesita detenerse a descansar en los bancos al sol, porque ha ido ahorrando durante la semana la energía suficiente. Además debe apresurarse, porque sabe sin duda que ellas le estarán esperando.


Desde la cuesta ya se oye la algarabía de todos los inquilinos de la casa, pletóricos y expectantes. El chico le ha visto desde la terraza y cuando llega, ya las tiene preparadas. Le tiende las correas rojas. Hace rato que solo se oyen ladridos en aquel apartado lugar. Hoy todos ellos serán  los animales más felices del mundo, porque es sábado, y a pesar de ser perros abandonados y olvidados, hoy presumirán de un amo que les sacará a pasear.
El chico le dice adiós con la mano y mientras el anciano baja la cuesta atento a sus dos perras juguetonas a un lado y a otro, piensa que ahora ellas parecen más esbeltas y que a él se le ve menos encorvado, más joven.

Todos un poquito menos solos, un pequeño milagro.

15 enero 2011

Toda una vida

Ahir em van fer una petició sorprenent: una senyora que conec em va demanar si li podia escriure alguna cosa bonica perquè el seu marit complia setanta anys i volia agrair-li tots aquells anys de felicitat. “tu que saps escriure, m’ajudaries…?”
Mentre em parlava pausadament dels seus quaranta-cinc anys junts, jo no podia evitar anar emocionant-me…Tenia la mirada enamorada, els ulls li brillaven… 

Avui he tingut tot el pensament aturat en aquesta història d’amor i en fer-ho, he anat a parat a una altra parella que vaig conèixer fa un temps, els quals van mostrar l'amor que sentient l'un per l'altre fins el darrer dia, quan la foscor se la va endur. Quin orgull es percebia quan les seves filles explicaven que els seus pares encara es buscaven amb la mirada i es besaven!...
I així pensant i recordant, he arribat a la conclusió que després de la cursa de fons que suposa  una vida per construir, lluitant per l'educació dels fills, salvant les diferències de criteri i superant les desil.lusions que indubtablement van apareixent al llarg dels anys, poder arribar a la maduresa d’una relació amb la seguretat "que sempre serà  ell i no un altre", és un èxit que no té paraules.
Busquem doncs un gest intens i senzill per poder agrair tota una vida d'amor.
Potser una mirada servirà.

Moltes Felicitats!